lunes, 27 de agosto de 2007

Masterplan Nº2

De promedios, investigaciones, y mitos.



Lo que transcribo es una consulta que se dió en la lista de correos de Augusto Trombetta, "KLEO". Pregunta Veronica Barrionuevo y responde punto por punto Augusto. Agrego también otro mail, de Gisela Roitman, muy interesante. Para sacar un poco los mieditos, esto sirve, y para eso está matandoenanos... (era para eso ¿no?)


de: Augusto M. Trombetta augustus_ar@yahoo.com.ar

para: kleopatra@yahoogroups.com
fecha: 22-ago-2007 23:52
asunto: [KLEO] Materias libres y promedio

Te respondo más abajo, una por una, pero con la mejor de las ondas te pregunto: ¿no estás especulando un poquito mucho?

Besos,

AMT

Verónica Barrionuevo wrote:

Estimados contertulios,

Tengo algunas dudas acerca de los finales libres. Estoy pensando en dar dos
materias con esta modalidad (Sintaxis y Lit. francesa), yendo a las clases como
oyente y tomando notas para tener como guía. Ahora bien, mis dudas son las
siguientes:

1. ¿Es verdad que los alumnos que rinden libre no pueden aspirar a una nota
mayor a 4, por muy bien que esté su examen? Eso me afectaría bastante, porque
tengo no tengo un mal promedio

No, para nada. Un 4 es la nota mínima, no la máxima, en cualquier final, libre o regular. Si pensás hacer eso que dijiste de ir a los teóricos, hacele saber esa circunstancia a la profesora.


2. ¿Qué promedio es preciso tener para iniciar una carrera como investigador?


Ninguno. El inicio de una carrera de investigación tiene que ver con el interés por investigar, no con una nota o un promedio de notas.


3. En el promedio final, una vez que uno se recibió, ¿se incluyen también las
calificaciones del CBC? Me parece que lo lógico sería que sí, pero leí varias
veces en anuncios cosas como "reseñar promedio (sin CBC)".


Sí, el CBC es el primer año de todas las carreras de la UBA y en tal carácter entra a formar parte del promedio de la carrera. Esto no quita que te pueden pedir, para un fin específico, un promedio sin CBC.


Quiero decidir si me conviene rendir estas dos materias libres para
recuperar un poco del tiempo que estuve sin cursar o esperar un cuatrimestre más
y mantener el promedio un poco más alto.

No todo es tan matemático.

Besos y mucha suerte,

Augusto M. Trombetta
pulvis et umbra sumus

-----------------------------------------------------------

Una cosita sola, Vero. Por mi experiencia personal también, siendo de la misma época de ingreso a la UBA (soy del 77). Si algo te interesa, tiene razón Augusto, ponete a investigar por las propias, y presentate con lo que tengas a algún concurso internacional. Te podés llevar sorpresas como la que me llevé yo, que gané un concurso de historia y letras sin haber terminado ninguna de las dos carreras (claro que con un título de grado,pero que no se relaciona ni con la historia ni con las letras). Y aquí me tenés en España, terminando de pulir un libro con esa investigación, que tengo que presentar en noviembre). Después las cosas de van desarrollando solas... y empezás a conectarte y te llevás sorpresas increíbles... Y no solamente por conocer a los grandes ;-)***) que leemos en clase, sino tambien darte cuenta que son de tu edad, y que es gente macanuda y que está dispuesta a darte una manito, sino que los grandes que ya nos llevan años a nosotras, también están cerquita (lease Alan Deyermond, sea Martínez Diez)
El resto, desde Montaner hasta Hook, pasando por Gomez Redondo o Paco García Fitz, Escalona o Rodriguez Velazco, toda gente interesantisima, de la cual aprendés y mucho... Recomendación, para comparada, nadie como Hook, para historiografía Paco Bautista, para historia el tano Cittano, o Guillermo Redondo, gente de primera. Asíque como dijo Augusto, ponete y jugate, que por ahí te sale bien la historia...y eso si, sin necesidad de presentar tarjeta de cartón...Bueno... eso dentro de medievalismo e hispanismo que es el marco dentro delcual me estoy moviendo yo.

Ah, otra cosa, gracias hacen los monos ;-)

Un saludo fraterno
Gisela

miércoles, 25 de julio de 2007

Algunos Lineamientos para una Política Cultural

Texto publicado en el blog de Daniel Link, en siete partes, entre el 17/7/07 y el 23/7/07.





Fui arrastrado (¡a mi edad!), después del mediodía del lunes, a una reunión "privada" convocada por el equipo de asesores en temas de cultura que trabajan en una de las candidaturas presidenciales para las elecciones de octubre. La consigna era clara: hablar durante cuatro minutos y llevar propuestas concretas. En la lista de invitados había dos personas que yo conozco personalmente (y que terminaron desistiendo, porque nunca se les vio el pelo), y un amigo al que pedí asesoramiento me aconsejó que fuera, como quien se asoma a un abismo.

Alrededor de la mesa había gente de las más diversas procedencias e inscripciones profesionales. La persona a mi lado, formada en no sé qué rama de la disciplina filosófica, se presentó diciendo: "Fui candidato a premio Nobel". Más allá, había una estrella teatral de la calle Corrientes preocupada por el "interior de las personas" y se detuvo en la necesidad de llevar el teatro a las escuelas para que los niños "tomen conciencia de su propio cuerpo". Cuando leí los seis puntos que yo había preparado para los cuatro minutos indicados (cada uno de ellos una propuesta concreta de gestión), una burócrata en la otra punta de la mesa exclamó "Eso es un disparate", refiriéndose a uno de ellos en particular.

Le pedí aclaraciones sin obtenerlas en el momento, pero esperando que se disculpara cuando le llegara el turno de exponer a ella. No lo hizo, sino que (luego de citar, mal, a Habermas y hablar de las "industrias culturales") se puso a leer unas estadísticas berretas sobre la producción de contenidos para celulares en Estados Unidos. Harto, le pregunté si ella estaba proponiendo que el Estado argentino se dedicara a producir contenidos para celulares. No sé qué contestó porque ya me pareció que era hora de irse de esa reunión desencaminada y me estaba poniendo el saco. "Esa es una idea caduca", alcancé a oir que me decía la burócrata (que no cesó de mascar chicle en toda la reunión y de reírse a carcajadas de cosas que sólo a ella podían divertir, como su divisa: "No se puede trabajar con personas con inteligencia inferior a la de mi perro").

Yo aclaré, para beneficio del equipo de asesores de la candidatura presidencial (cuyo vértice estaba presente en la reunión, por cierto), que pudieran dejarse impresionar por la catarata de sandeces, lo preocupante de diseñar políticas según las modas en cuanto al management cultural, que es lo que los burócratas han venido haciendo en los últimos quince años, para poder seguir robando. Como la burócrata era de esas personas que no hacen pausas al hablar, para evitar precisamente ser interrogadas sobre la cantidad de necedades que rebuznan, me vi obligado a levantar la voz más allá de lo que suelo, y de lo necesario.

Cuando me retiré del recinto, después de haber saludado a los anfitriones (sólamente), las ciento cincuenta personas que estaban trabajando en sus cubículos (el lugar parecía una redacción de un periódico norteamericano) me miraron para ver quién era el loco que había gritado de ese modo en el despacho presidenciable.

Otro papelón más para sumar a la larga cuenta, una carrera política abortada de cuajo y una escena deliciosa para incorporar a una futura obra de teatro.



----------------------------------------------------------



Querida Patricia, Dr. Lavagna, Dra. Carrió, Señor Scioli, Cristina, señor@s representantes:



Un pueblo sin cultura es un pueblo hundido, y como en las sociedades contemporáneas el pueblo es la base de la soberanía, un pueblo educado es la única vía para sostener el sistema político en su conjunto.

No sé en qué exacto y pérfido momento se optó por la desasociación histórica y más que pertinente entre educación y cultura. Un aparato educativo sin contenidos culturales es objeto de manipulaciones tecnocráticas, cuyos resultados desastrosos han quedado en evidencia en los últimos quince años. Por otro lado, una esfera cultural sin objetivos pedagógicos sólo puede pensarse a sí misma como el espectáculo vil e infamante al que pareciera que nos hemos ido acostumbrando.



1. Educación y cultura forman parte del mismo ministerio, comparten los mismos objetivos y son las mismas instituciones las que constituyen sus esferas de actuación: escuelas, museos, bibliotecas, teatros, cinematecas, clubes. Educación y cultura deben marchar juntas de la mano, transitando el camino de la imaginación.





2. Por supuesto, se trata de garantizar la inscripción de la ciudadanía en un proyecto cultural de excelencia y, al mismo tiempo, democrático. Hay que recuperar, para el ámbito de la educación y la cultura, la meritocracia, mediante sistemas de becas y premiaciones para quienes en la materia se destaquen. No me refiero sólo a las becas para escritores y artistas que tienen, ya, instituciones y programas específicos sobre los cuales habría que volver para garantizar su funcionamiento democrático y transparente, sino a becas y premiaciones destinadas a estudiantes secundarios de las escuelas públicas de todo el país: becas de estudio, de formación, de intercambio; premios al rendimiento escolar.

Así como existen olimpíadas matemáticas y torneos bonaerenses, no se entiende por qué las actividades relacionadas con el arte y la cultura no habrían de tener un esquema similar de promoción y patrocinio (juegos florales, competencias de declamación, concursos de manchas...).





3. Lo primero es sacar a educación y cultura del penoso sistema de clientelismo político que no hace sino hundir más lo ya hundido. Las instituciones culturales y educativas (escuelas, teatros, museos, bibliotecas, etc…) deberían estar bajo la dirección de especialistas designadas por concursos públicos de antecedentes y oposición (como las leyes lo prevén) durante períodos que, necesariamente, sean distintos de los ciclos del calendario político (cinco años alcanza para medir la eficacia de un proyecto).

Entiendo por "oposición" la presentación de un proyecto de gestión, evaluable periódicamente por jurados competentes.

La actual Secretaría de Cultura ha realizado concursos semejantes en los últimos años, pero es tan poca la voluntad política de llevarlos adelante que los dictámentes (cuando los hay) naufragan en la pesadilla de los justos, a la espera de la distribución de no se qué migajas de no sé qué torta (la habitual "repartija de carguitos"), como puede comprobar cualquier ciudadano que solicite información sobre lo actuado en materia de concursos por la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos, por ejemplo.





4. Al mismo tiempo que integren a la ciudadanía mediante estrategias de distribución democrática de la modernización, las acciones educativas y culturales de un país como la Argentina deben tender a reforzar los vínculos (también previstos por las leyes) con países que comparten su misma precarización. El Mercosur suponía una integración bilingüe en las escuelas, que sólo en Brasil llegó a desarrollarse. Hay que enseñar portugués en las escuelas secundarias argentinas y premiar a los mejores estudiantes con viajes de estudio y programas de intercambio a ese país.





5. La cultura lleva y trae: es un vehículo, un arca de Noé que no sólo preserva sino que transforma. En momentos críticos, muchas naciones usaron herramientas culturales como estrategia de reconstrucción de un lazo herido. Pienso en el teatro en los Estados Unidos después de la crisis de 1929 o en la España republicana, que confió a Federico García Lorca uno de sus más hermosos proyectos culturales, La barraca. Hay que crear compañías itinerantes que recorran los pueblos de todo el país en camiones, representando el teatro de repertorio al que de otro modo quienes no viven en las grandes ciudades no pueden acceder jamás en la vida. Hay que devolverle el teatro al pueblo.





6. Lo que ya ha desaparecido es irrecuparable salvo como memoria. Pero a partir de lo que ya no existe también se puede construir. En Francia, el IMEC instaló los fondos de manuscritos que atesora en una abadía totalmente destruida durante la segunda guerra mundial, en las afueras de un pueblo en la costa normanda. Poco a poco, lo que era un páramo desolado y un mero monumento a la barbarie fue poblándose de casas, habitantes, escuelas. En la Argentina han desaparecido pueblos y ciudades enteras: basta seguir las líneas de los ferrocarriles que ya no existen. Es ahí, en esas estaciones de ferrocarril abandonadas, donde deberían instalarse centros culturales, residencias para artistas, escritores, traductores, centros de documentación y archivo que generarían (lo sabe cualquier demógrafo de Francia o Alemania) el renacimiento de esos pueblos muertos*.







*La idea no me pertenece. Como se trabaja (trabajamos) en un proyecto orientado en esa dirección, reservo la fuente a la espera de circunstancias más propicias.

jueves, 12 de julio de 2007

Masterplan Nº1

"Si lo que te gusta es el área formal..."

(Por Augusto M. Trombetta)

La Consulta

La verdad es que cuando hice lingüistica confirmé excitadísima que era lo que quería seguir (empecé la carrera pensando en seguir ling, siempre me gusto estudiar idiomas, compararlos, ver como los distintos idiomas configuran distintas realidades, siempre me interesaron las teorías de la comunicación, en el colegio encima estudiaba latín a ful, etc), y me intereresaron muchísimo todos los temas del programa, además de limar con chomsky.

No tengo una buena idea de lo que sería en su totalidad el ára de lingüistica formal y la parte de psico y neurolingüistica, ni a qué > apuntaría una vez terminada la carrera, pero creo que me gustaría ir para esos lados (en un práctico con guillermo toscano se habló de la afasia y de cómo hay especialistas en lingüistica metidos en eso). El tema es que creo que tambien la parte de socio-etnolingüistica me interesa pero no se de que trata específicamente, creo que igual hay que hacer algunas materias de las otras partes de la orientación, no?. No sé bien para dónde encarar, digamos y creo que con todo este palabrerío no te digo nada. Tengo una ensalada mental.

Igual por lo pronto tengo que terminar el ciclo de grado. Pero se me ocurrió ir viendo por esta cuestión de la oferta lingüistica de 2do cuatrimestre. Y siempre pensando en eso que decís del masterplan.. vos qué opinás?

La Respuesta

Hola, Belén

Bueno, si lo que te gusta es el área formal, está perfecto que la combines neuro, psico y todo eso. Es decir, podés hacer como núcleo duro lo que sería lingüística formal más Psico I y II y Neuro, lo que te da 7 materias (3 irían para las optativas, las otras 4 son las obligatorias del área). Después añadiría Etnolingüística y Sociolingüística (o sea, 2 optativas más), como para complementar, y meté dos materias a elección (mi sugerencia: Historia de la Filosofía Moderna y Epistemología o Lógica). Para el tramo puente, hacé las sistémicas: Fonología y Morfología, Sintaxis (se da ahora), y Semántica y Pragmática.

En suma, para un perfil lingüístico sesgado hacia el área formal, el masterplan te queda algo así:

a) para el tramo puente, 2 entre:

a1) Fonología y Morfología

a2) Sintaxis

a3) Semántica y Pragmática

b) para el tramo obligatorio (área formal):

b1) Modelos Formales no Transformacionales

b2) Lingüística Chomskiana

b3) Teoría Léxica

b4) Filosofía del Lenguaje

c) para el tramo optativo:c1) Psicolingüística I

c2) Psicolingüística II

c3) Neurolingüística

c4) Sociolingüística o Dialectología Hispanoamericanac

5) Etnolingüística o Lingüística Diacrónicac

6) Historia de la Filosfía Moderna

c7) Lógica o Epistemología

La justificación de esto es más o menos la siguiente: tenés un foco de interés principal, el área formal, que suma sus derivaciones inmediatas (Psico y Neuro). Esto se complementa con dos lingüísticas comparatistas de áreas no formales para tener puntos de apoyo adicionales, sobre todo de carácter metodológico. Para mí, Filosofía Moderna es una necesidad de cualquier estudiante de Letras, así que viene bien, y Lógica o Epistemología van para reforzar los aspectos metodológicos. Con este masterplan saldrías muy "cientficista", si me perdonás el término.

Recordá, finalmente, que ya Saussure se refiere al tema de las afasias y a los descubrimientos que, por esa época, había realizado Broca. Es decir, el de las afasias es un tema que siempre les resultó caro a los lingüistas y que durante el siglo XX tuvo un desarrollo realmente impresionante.

Besos y mucha suerte